El 29 de febrero solo se presenta cada cuatro años, por lo que a lo largo de los años esta fecha se ha cargado de mitos y supersticiones.

En algunos países del mundo este día, como el año entero, se considera como de buena suerte mientras en otros es una jornada de maleficios.

Motivado por esta trágica tradición, existe un refrán respecto a este hecho “Año bisiesto, año siniestro”, ¿pero que tan cierto es esto?

En la antigüedad, se decía que los niños que nacen en años bisiestos eran personas especiales, con poderes o que podían ser curanderos.

Por ejemplo, en Irlanda, nacer un 29 de febrero es de muy buena suerte, además que los padres de los bebés que nacen ese día reciben un premio de cien euros.

A su vez, las mujeres irlandesas aprovechan este día para proponer matrimonio a sus parejas; si un hombre rechaza dicha propuesta se dice que le esperan penalidades y mala fortuna.

En contraste, en Escocia esta fecha es catalogada como un día negro, se comparada con un viernes 13 o martes 13, además se considera de mala casarse a lo largo del año bisiesto.

Lo mismo para los griegos, casarse en estos años traerá mala fortuna a la pareja, más aún si la boda se celebra en un 29 de febrero.

A los años bisiestos también se atribuye un mayor número de desastres naturales, crisis económicas, accidentes, guerras y otros hechos que podrían estar ligados tal vez, más a mitos que a realidades.

Muchas catástrofes como el hundimiento del Titanic en 1912; el estallido de la Guerra Civil en 1936; o los asesinatos de Mahatma Gandhi, en 1948; Robert Kennedy y Luther King, en 1968; John Lennon, en 1980 e Indira Gandhi, en 1984; sucedieron en años bisiestos.

Sin embargo, no todo son malos augurios, muchos personajes famosos han nacido en estos años, como el Papa Pablo III, el compositor italiano Giocchino Rossini, el escritor Lord Byron y dentro de la ficción se dice que Superman llegó en su nave a la Tierra un 29 de febrero. (http://www.aztecanoticias.com.mx/)