Washington.- Con narraciones estrujantes de vidas perdidas y seguridad robada, estudiantes con voz quebrada y padres temblando de ira exhortaron ayer al presidente Donald Trump a que deje a un lado la política y proteja a los alumnos estadounidenses del azote de la violencia con armas.

El mandatario escuchó atentamente mientras las emociones se hacían sentir en la Casa Blanca, y prometió tomar medidas, como la posibilidad de dar armas de fuego a los maestros.

Viéndose frente a la angustia personal generada por el tiroteo en Parkland, Florida, en el que murieron 17 personas, Trump dijo: “No queremos que otros pasen por la clase de dolor que ustedes han sufrido”.

Ante él estaban familias dolientes que intentaban hallar respuestas. Pocos hicieron sugerencias concretas, pero algunos hablaron en favor de elevar la edad mínima para poder adquirir armas de asalto.

“Estamos aquí porque mi hija no tiene voz: fue asesinada la semana pasada, recibió nueve disparos”, dijo Andrew Pollack, cuya hija Meadow fue una de las 17 personas asesinadas en Marjory Stoneman Douglas High School. “¿Cuántas escuelas, cuántos niños tienen que recibir un disparo? Se detiene aquí, con esta administración y conmigo”, exclamó.

“Con el primer tiroteo en una escuela debimos haber corregido el problema. Estoy furioso por mi hija, no la volveré a ver”, afirmó Pollack.

Samuel Zeif, estudiante en Parkland, dijo que ha oído de jóvenes de 15 años que adquieren fusiles. Cary Gruber, padre de un alumno de la misma ciudad, le rogó a Trump: “No es cuestión de izquierda o derecha… Si no puedes comprar una cerveza, no deberías poder adquirir un arma de fuego”.

Trump les pidió a los asistentes que le dieran sugerencias. Prometió ser “muy firme en las verificaciones de antecedentes”, y añadió que “vamos a hacer muchas otras cosas”. Habló también sobre su interés en la idea de que algunos profesores entrenados porten armas ocultas, algo que su gobierno “examinará con mucho cuidado”.

Más de 40 personas se reunieron en el Comedor de Estado. Entre el grupo había seis estudiantes de Parkland acompañados por sus padres. También estaban Darrell y Sandra Scott, cuya hija fue asesinada en el tiroteo en Columbine, Colorado, y Nicole Hockley y Mark Barden, que perdieron hijos en el ataque contra la primaria de Sandy Hook, Connecticut. También había alumnos y padres del área de Washington.

No todos los estudiantes afectados por la balacera acudieron a la Casa Blanca.

David Hogg, que ha sido uno de los alumnos que ha pedido activamente la implementación de un control de armas, fue invitado pero declinó, dijo su madre Rebecca Boldrick.

“Su argumento fue que (Trump tiene que) venir a Parkland; nosotros no vamos a ir para allá”, señaló.

Ayer, noticieros televisivos mostraron a estudiantes sobrevivientes a la violencia mientras marchaban hacia el Capitolio estatal de Florida. También hubo protestas en Washington: cientos de estudiantes de suburbios de Maryland acudieron a un mitin en el Capitolio y de allí siguieron hacia la Casa Blanca. (Diario.mx)