En solo esta cuarta ocasión en la historia de este país en que un presidente se encuentra bajo investigación por el Congreso para evaluar y formular cargos que ameritan su destitución, el impeachment, este miércoles arrancan audiencias públicas en la Cámara de Representantes donde la confrontación política entre demócratas y republicanos, con severas consecuencias para ambos, será un espectáculo nacional en vivo.

Después de siete semanas de audiencias a puerta cerrada ante tres comités de la cámara baja -controlada por los demócratas- las primeras sesiones públicas serán realizadas ante el Comité de Inteligencia donde esta semana acudirán tres diplomáticos de carrera que en sus sesiones privadas con legisladores ya han corroborado algunas de las versiones que implican a Donald Trump en abuso de su poder ejecutivo.

El epicentro de las acusaciones por los demócratas es que Trump abusó su poder al presionar a un poder extranjero -en este caso Ucrania- interferir en el proceso electoral estadunidense de 2020 anunciando una investigaciones contra Joe Biden, rival político de Trump como precandidato demócrata, y su hijo y contra el Partido Demócrata.

Aunque gran parte de la información y los testimonios en las sesiones a puerta cerrada se conocen, con las audiencias públicas los estadunidenses podrán ver y oír las voces de testigos que han nutrido la narrativa demócrata sobre las violaciones cometidas por Trump, junto con las versiones y tal vez testigos para descalificar todo esto que presenten los republicanos.

El Comité de Inteligencia compuesto de 13 demócratas y 9 republicanos iniciará sus sesiones bajo reglas en donde ambos lados podrán participar e interrogar a los testigos -pero los demócratas como mayoría son los que tienen la última palabra en quien convocar como testigos y como proceder.

Al final de esta fase, el Comité de Inteligencia concluye sus sesiones con un informe que traslada al Comité Judicial. Este comité evaluará la evidencia y ofrecerá a la representación legal de la Casa Blanca presentar su defensa mientras determina la formulación de cargos que ameritan la destitución del presidente.

Ese proceso finaliza con la votación de aprobación de los cargos, llamados “artículos de impeachment”, por el pleno de la cámara baja y su envío al Senado, el cual sesionaría como tribunal para el juicio político.

La decisión de proceder hacia las sesiones públicas indica que el liderazgo demócrata está confiado de que ya cuenta con suficiente evidencia para proceder hacia la formulación de múltiples cargos graves, y apuestan que las imágenes del proceso trasmitidas en vivo provocarán memorias de Watergate.

Los republicanos continuarán descalificando el proceso mismo y atacando la credibilidad de los mensajeros, al continuar argumentando que esto es sólo un “show” político parcial montado por enemigos de un presidente quien insiste que hizo todo “perfecto” y que es el mandatario “más transparente” jamás visto.

Más aún, por ahora tienen la certidumbre de que si Trump es formalmente acusado, será exonerado por el Senado, donde se realiza el juicio político, que esta bajo control de la mayoría republicana.

De hecho, algunos estrategas y el propio presidente apuestan que si esto culmina con la exoneración, eso beneficiará a la campaña de relección al demostrar que Trump triunfó ante la “cacería de brujas” lanzada por los demócratas.

Sin embargo, la investigación junto con el comportamiento siempre caótico de Trump esta nutriendo conflictos que podrían minar las lealtades dentro de su propio círculo, con algunos posiblemente abandonando el barco si parece que se podría hundir. De hecho, ya cunde la paranoia entre algunos, con preocupaciones sobre conflictos con ex asesores como John Bolton, Steve Bannon, o conflictos internos entre el jefe del gabinete y el abogado de la Casa Blanca, ni hablar de las relaciones con figuras corruptas del abogado personal de Trump, Rudolph Giuliani.

En todo espectáculo en vivo, aun con coreografías muy ensayadas y sofisticadas, suelen haber sorpresas. (Vanguardia.com.mx)