Guadalajara, Jalisco.- Sólo el futbol puede ser tan paradójico. Anoche, el 1-1 que sacó el Guadalajara de Toluca en la idea de las Semifinales del Clausura 2017 parece tan corto como definitivo.

Corto porque el Rebaño fue amplio dominador de un partido que debió ganar mínimo por un gol de diferencia tras dilapidar las mejores opciones del cotejo. Bajo esa perspectiva la igualada sabe a poco.

Definitivo, porque el Guadalajara se acerca cada vez más a ese equipo de mitad de campeonato que fue líder general y ante el cual Toluca no tiene con qué competirle. Bajo esa perspectiva, el Rebaño parece apuntarse como el primer finalista del torneo.

Pero en esos mundos paralelos que sólo se ven en el “almeydismo”, hay apuntes que pueden desconcertar como lo fundamental que fue Cota para el resultado, o lo molesto que resulta para la nación chiva que el rival empató en el tema que se mantiene como talón de Aquiles de los tapatíos: las jugadas a balón parado.

Lo cierto es que la igualada le da un par de ventajas al Guadalajara; el gol de visitante y la posición en la tabla. Eso, obliga el domingo a los Diablos Rojos a buscar el resultado.

Se le acabó el crédito

Matías Almeyda volvió a guardar a Rodolfo Pizarro para el segundo tiempo, pero decidió que las oportunidades para Javier Eduardo López se habían terminado.

Así, mandó a Michael Pérez a resguardar mejor el medio campo junto al “Gallito” Vázquez, para jugar con la velocidad de Fierro por derecha y el criterio de Calderón por la izquierda.

Orbelín, libre, gravitó alrededor de Pulido y aunque Chivas tardó 15 minutos en acomodarse en el juego, a partir de ahí fueron amos y señores del cotejo en su antigua casa del dolor, el Nemesio Diez.

Otra vez la superioridad de Chivas no se pudo reflejar en la portería local, cuando Orbelín no supo anidar el esférico en un par de ocasiones; una sobre la media hora de juego al no hacer un buen contacto con el balón en una diagonal del “Tortas” Pérez, y sobre el final del primer tiempo en un cabezazo tras un servicio del “Chapo” Sánchez.

Factor Pizarro

Para el complemento Chivas mantuvo el dominio del balón y del ritmo del juego. Convencido de que el Rebaño podía llevarse el botín completo del Nemesio Diez, Almeyda fue por el triunfo.

Así, sobre la hora de juego metió a Pizarro, quien volvió a revolucionar al equipo al tomar la pelota y manejar los tiempos del Rebaño.

Zaldívar entró después y Toluca ya no supo si marcar a un punzante ataque rojiblanco, o permanecer en ataque más por obligación que por convicción.

Con todo y eso Chivas requirió de un par de atajadas de Cota, que preservó el cero en su puerta, más por esos sube y baja en la intensidad del “almeydismo”, que por los méritos de un Toluca anodino.

Al minuto 82 Pizarro pescó un rebote tras un disparo de Zaldívar y venció a Talavera con disparo a la derecha para el 0-1 en favor del Rebaño que reflejaba justicia en el marcador.

Todo funcionaba de acuerdo a la lógica, pero tres minutos después Salcido perdió la marca de Uribe en un cobro de tiro libre de Sambueza, y el colombiano empató el juego.

No hubo para más. Mucho premio para los Diablos, mucho castigo para el Rebaño. La ventaja, sin embargo, es rojiblanca. (Informador.com.mx)