Chucky lo tenía claro desde que, a los 17 años, empezó a entrenar con el primer equipo. Quería debutar en Primera División y después, con algo de timídez, reconocía las cualidades para llegar al futbol europeo.

Él se sabía capaz y también el técnico Enrique Meza, a quien le informaron sobre el joven “valiente, pero muy agresivo” de las inferiores. Le bastó verlo entrenar para integrarlo de inmediato.

En la fecha 6 del Clausura 2014, Lozano fue advertido: no era un partido cualquiera y su debut estaba en planes. Pachuca se metió al Estadio Azteca ese 8 de febrero para enfrentar al América y con el marcador igualado, el estratega lo llamó al campo y le dio la tranquilidad de disfrutar los poco más de 7 minutos que le quedaban al partido. Ese tiempo fue suficiente, Lozano marcó el primer gol de su carrera en el estadio más importante del país, el tanto de la victoria.

Recibió el balón y con esa velocidad que lo hace temible se enfiló hacia el marco, libró al ‘Maza’ Rodríguez y disparó de zurda hasta el fondo de la red. Ese gol lo dedicó a su hija, así lo dijo en la entrevista posterior, tenía apenas 18 años y una familia que proteger. Lozano había hecho todo al pie de la letra para conseguir su presentación en la Primera División y aunque pareció repentino, trabajó por ese momento desde el día en que dejó a sus padres.

Los debuts no le ponen a temblar las piernas. Juan Carlos Osorio lo convocó en 2016 y con 20 años, vistió la camiseta de la Selección Mexicana por primera vez junto al equipo mayor, aunque ya había celebrado el título de Concacaf con la Sub-20 y el campeonato preolímpico.

Encaminándose en cada participación a su primer Mundial como elemento indiscutible, en su debut en un amistoso ante Senegal asistió y en el primer oficial, contra Canadá en territorio ajeno, marcó uno de los tres tantos del triunfo. La cuestionada convocatoria por su corta edad pronto fue cambiada por alabanzas debido a su capacidad para adueñarse de la banda derecha y marcar diferencia.

Como parte de una generación prometedora de los Tuzos, junto a Rodolfo Pizarro, Jurgen Damm y Erick Gutiérrez, Chucky supo destacar hasta convertirse en el jugador más valioso del equipo. Antes de que Pachuca lo protegiera con una renovación de contrato y una cláusula de rescisión de 20 millones de euros, fue campeón de la Liga MX y conquistó la Concachampions. Ese verano fue adquirido por el PSV Eindhoven y ya no asistió al Mundial de Clubes. Pachuca extraño el desequilibro que significaba.

Sin importar las dificultades del cambio de residencia y de idioma, la adaptación no fue un problema. Lozano se convirtió en la pesadilla de sus rivales holandeses, las faltas también han sido la única forma de detenerlo y fue fundamental en la conquista del título de la Eredivisie.
Ruud Van Nistelrooy quote

A pesar de la fama que ha comenzado a ganar, Hirving se mantiene humilde y pendiente de su familia: “Es un muchacho ganador, ambicioso, pero todo esto es nuevo para él. Lo importante es Anita (su esposa) y sus dos hijos”, dijo Jesús Martínez, dueño del Pachuca.
Más de una vez, ha escuchado a la tribuna del Philips Stadion corear su nombre y el Cielito Lindo, igual que Héctor Moreno y Andrés Guardado en su momento. Ya con el campeonato en mano, Chucky persigue el título de goleo, con 16 anotaciones pelea el liderato con Alireza Jahanbakhsh (18) y Fran Sol (16), le quedan dos jornadas para superarlos.

Es apenas su primera temporada en Europa y el Mundial de Rusia se perfila como su oportunidad de destacar y dar el siguiente paso en una liga más exigente. (GOAL.com)