Washington, Estados Unidos.- El coronavirus sigue haciendo estragos en Estados Unidos, que registró cerca de 2.000 muertos en las últimas 24 horas, el peor balance diario en el mundo desde el inicio de la pandemia surgida de la ciudad china de Wuhan, que ha levantado las restricciones.

A pesar de esa cifra récord, que coloca a la primera potencia mundial un poco más cerca de los dos países más enlutados por la pandemia, Italia y España, y de que una cuarta parte de los casos declarados en todo el mundo están en suelo estadounidense, el presidente Donald Trump defendió la gran cantidad de pruebas realizadas en el país.

Trump también amenazó con suspender el financiamiento de Washington a la Organización Mundial de la Salud, acusando al organismo de la ONU de mal manejo de la pandemia y una actitud sesgada hacia Pekín.

En Wuhan, la ciudad china de 11 millones de habitantes donde primero se registró el virus, en diciembre, miles de pasajeros que estuvieron bloqueados del mundo desde el 23 de enero se precipitaron este miércoles a las estaciones de trenes, constataron periodistas de la AFP.

«¡Hace 77 días que estaba encerrado!», exclamó un hombre impaciente por llegar a Changsha, a unos 350 km de Wuhan. Pero hay retrocesos: luego de registrar ningún muerto por coronavirus el martes, una primicia desde enero, China anunció la mañana del miércoles dos decesos por covid-19.

Las autoridades temen una segunda ola de infecciones ligadas a casos importados. Al menos 80.142 personas han muerto y casi 140.000 se han infectado en 192 países y territorios, según un balance establecido por AFP sobre cifras oficiales.

Después de Estados Unidos, los países con más fallecidos en las últimas 24 horas fueron Francia, con 1.417 y Reino Unido, con 793. Italia, con 17.127 muertos (+604) y España, con 13.789 (+743), siguen liderando esta siniestra lista.

Además de registrar un incremento récord de muertos, Reino Unido amaneció este martes conmocionado por el ingreso en cuidados intensivos del primer ministro, Boris Johnson, que se ha convertido en el único jefe de Estado o de Gobierno en haber contraído la COVID-19.

El político, de 55 años, internado desde la noche del lunes en reanimación, «recibe un tratamiento estándar con oxígeno y respira sin asistencia», dijo el martes su portavoz.

El estado de Nueva York también registró otro récord de muertes por COVID-19 en 24 horas, con 731 decesos (5.489 en total), aunque la cantidad de hospitalizaciones parece estar estabilizándose, según el gobernador Andrew Cuomo.

En cantidad de casos, Estados Unidos es el país más afectado con 396.223 infectados oficialmente diagnosticados, 12.722 muertos y 22.083 curados.

«Sé muy bien que algunos países muy poblados tienen muchos más casos que nosotros, pero que no los declaran», se defendió Trump, detallando que hasta la fecha se han realizado unas 1,8 millones de pruebas en Estados Unidos.

Los presidentes también pueden morir
Ante el desbordamiento de los hospitales en Nueva York, la Catedral de San Juan el Divino, de Manhattan, está siendo transformada en hospital de campaña.

«En siglos precedentes, las catedrales siempre fueron utilizadas de esta forma, como durante la peste», dijo el deán, Clifton Daniel.

Descontento con la forma en la que la OMS gestionó la pandemia, Trump dijo a periodistas el martes que iba a «poner una suspensión muy poderosa» de los fondos para esa organización a la que acusa de estar «muy centrada en China» pese a «estar financiada en gran parte por Estados Unidos».

Minutos después pareció retroceder: «No digo que vaya a hacerlo, pero vamos a examinar esta posibilidad», dijo. (Debate.com.mx)