Esta es la verdad sobre el autogobierno del que sabían autoridades estatales y federales; las mil 459 llamadas de auxilio al 089 que se registraron el día de la Masacre de Allende, lo confirman

El penal de Piedras Negras fue para los Zetas, además de un refugio, una fuente de ingresos y el centro de operaciones donde adecuaban vehículos para transportar droga a los Estados Unidos e incineraban los cadáveres de sus víctimas, según revela la investigación “El Yugo Zeta”, realizada por académicos del Colegio de México y la Universidad Iberoamericana.

Los resultados del estudio, llevado a cabo por el doctor y colaborador de VANGUARDIA, Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, se basan en el expediente APP 005/2014-BIS, que consta de mil 535 folios y que fue facilitado por la Fiscalía General del Estado de Coahuila en la primera etapa de su investigación del Penal. Contiene declaraciones de 11 miembros de Los Zetas, 49 internos, 21 custodios y 18 empleados del centro penitenciario.

La investigación revela que los Zetas operaban por completo el Penal de Piedras Negras y detalla que contaban con un “Jefe de Cárcel”, quien se encargaba de “manejar la plaza adentro del penal para que todo estuviera tranquilo y que funcionara bien la venta de drogas entre los internos”, explicó el mismo criminal.

Además, el grupo criminal utilizaba los talleres del centro penitenciario. El de hojalatería y pintura lo usaban para arreglar vehículos y adaptarlos con compartimientos secretos para esconder droga y transportarla a los Estados Unidos para su venta y distribución, mientras que en el de costura fabricaban uniformes militares falsos y en el de soldadura hacían estrellas o picos para ponchar llantas.

“Fueron un chingo y de todas marcas y modelo”, señaló un interno que trabajó en hojalatería y pintura, quien dijo haber arreglado “alrededor de 150 o más (vehículos), la mayoría de origen americano”.

Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, junto al Colegio México, revelan como ‘El Z42’ usaba el reclusorio para esconderse, almacenar secuestrados y hacer fiestas

De acuerdo con testimonios del “Jefe de Cárcel”, que llevó a cabo esa labor entre el 2009 y el 2012, el penal de Piedras Negras también era un centro de consumo.

“La droga me la entregaba un contador que trabajaba para los Zetas… los celadores lo dejaban entrar por la puerta principal del penal y me entregaba una mochila [que] contenía sobres de mariguana y cocaína en bolsitas y piedra de la misma cocaína”.

Los delincuentes además usaban el penal para resguardar a personas que habían sido secuestradas fuera del centro penitenciario para negociar sus rescates.

En el 2010, asegura el informe, altos mandos de la organización delictiva ordenaron al “Jefe de Cárcel” incrementar los ingresos en el interior del Penal.

Aunque no estaba de acuerdo en perjudicar a los internos que no estuvieran ligados a los Zetas, terminó cumpliendo la orden y empezó a cobrar a los reos la renta de sus celdas.

Terminó haciendo lo que le pedían y ordenó que todos los internos debían dar una cuota semanal de 25 pesos que luego aumentó a 50 pesos. Es decir, rentaban las celdas construidas y mantenidas por el Estado”, afirma el documento.

Además, los criminales empezaron a cobrar mil pesos quincenales a los internos “que se veía que tenían dinero”, 50 pesos por noche en el área conyugal, una cuota por los servicios de luz y agua con intereses para los morosos. También manejaban la venta de tarjetas telefónicas, chicharrones, refrescos, dulces y cigarros.

Mil 459 llamadas de auxilio se registraron al 089 el día de la Masacre de Allende.

La droga me la entregaba un contador que trabajaba para los Zetas… los celadores lo dejaban entrar por la puerta principal del penal y me entregaba una mochila”

“JEFE DE CÁRCEL”, TESTIGO

“Cuando el hospital recibía medicinas las confiscaban para luego venderlas a los internos. También obtenían ingresos de los talleres”, asegura el informe.

Una parte de los ingresos que obtenía el grupo delictivo, eran destinados a pagar al personal directivo y de seguridad del Penal de Piedras Negras.

Erogaban alrededor de 1.5 millones de pesos anuales, es decir, 125 mil pesos mensuales.

El análisis señala que hay indicios de que, por lo menos uno de los dos hermanos que controlaban la región, Omar Treviño Morales, “El Z-42”, se escondía en el Penal de Piedras Negras cuando la Marina realizaba operativos para capturarlo, pues era el lugar más seguro para criminales perseguidos por federales que estaban fuera de su nómina.

“En ocasiones entraban los jefes grandes y hacían fiestas [con música y mujeres]. La fiesta podía durar todo el día y toda la noche y en algunas ocasiones llevaban vacas y las mataban adentro del penal para darle de comer a toda la raza”, señala una declaración hecha ante las autoridades.

Al “Jefe de Cárcel” también le encomendaban la incineración de los cuerpos de personas asesinadas (niños y ancianos incluidos) por el grupo delictivo en el exterior del centro penitenciario y “quemaban” los cuerpos en el interior del Penal, justo frente a una torre de vigilancia.

Un terreno baldío cercano al “Laguito Mexicano”, un basurero municipal y un campo de futbol cercano al penal, eran otros centros de exterminio utilizados por los Zetas.

MIL 400 LLAMADAS

Entre el 18 y el 22 de marzo del 2011, días en que ocurrieron un número indeterminado de desapariciones y asesinatos en los municipios de Allende y Piedras Negras principalmente, el C4 reportó a la Fiscalía General del Estado haber recibido solo una llamada con un reporte en el que una mujer aseguraba que Allende era un pueblo sin control. (Vanguardia.com.mx)