Ciudad de México.- De nueva cuenta el espectáculo del Gran Premio de México se quedó en las gradas, la afición mexicana volvió a ser lo más destacado del fin de semana, ya que la carrera que ganó el británico Lewis Hamilton brindó pocas emociones.

Al igual que el año pasado, los más de cien mil asistentes presentes en el Autódromo Hermanos Rodríguez se entregaron por completo a una carrera que sus momentos más brillantes los vivió al final, con la batalla entre el alemán Sebastian Vettel y los dos pilotos de Red Bull.

En la pelea por la punta no hubo emociones, México fue otro testigo del apabullante dominio de los Mercedes, esta vez fue Hamilton quien controló la carrera para acortar la distancia con el alemán Nico Rosberg, quien terminó segundo, en la pelea por el Campeonato de pilotos.

Ahora, la diferencia entre los dos pilotos de Mercedes es apenas de 19 puntos a favor de Rosberg, cuando restan dos carreras por disputarse en el calendario. Una victoria en la siguiente fecha, le daría a Nico su primer título de la Fórmula Uno.

Detrás de ellos se vivió la verdadera batalla, entre Vettel y el holandés Max Verstappen y el australiano Daniel Ricciardo, quien hasta el final de la carrera pelearon por el tercer lugar.

Primero Verstappen salió de la pista, pero al cruzar por el pasto mantuvo el tercer lugar, sin ceder la posición como Vettel quería; después Ricciardo quiso pasar al alemán y no pudo, provocando un contacto.

Ya cuando Verstappen estaba en la antesala del podio fue avisado que fue castigado, por lo que caía al quinto lugar y en algo nunca antes visto, lo retiraron para que su lugar lo tomará Vettel, ante el enojo de Red Bull.

El podio, más allá del incidente entre los pilotos, volvió a ser la culminación de otro fin de semana de fiesta, en el que la afición sigue siendo el principal animador. (http://www.record.com.mx/)