Dice Kate del Castillo que grabar Ingobernable fue como una “catarsis”. La actriz explica que en esa época “iba de la mano” con Emilia Urquiza, el personaje que interpreta, porque ambas se sentían “solas en el mundo y con la necesidad de demostrar nuestra inocencia”. Una por las acusaciones tras verse con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y la otra por el asesinato de su marido, presidente de México.

El rodaje de la serie de Netflix pilló a la actriz en medio del follón por su polémico encuentro con líder del Cártel de Sinaloa, en ese momento prófugo de la justicia. Y no fue un lío cualquiera. México ordenó su detención tras su reunión con el narco, absolutamente embelesado con ella, y Sean Penn, que lo publicó en Rolling Stone.

Desde entonces, no ha vuelto a su país y ha estado un año ‘encerrada’ en Estados Unidos temiendo ser detenida. Del Castillo acaba de salir para visitar Madrid y promocionar la serie que ya emite la popular plataforma de streaming. Ecoteuve.es habla con ella sobre Ingobernable, su conflicto con el Gobierno de México, su situación legal y su relación con El Chapo. “Quiero entrevistarle en la cárcel”.

¿Existe similitud entre la primera dama de México, Angélica Rivera, y su personaje?

No, Dios me libre… Eso fue algo muy controvertido en México porque pensaban que sí tenía relación. El Gobierno mexicano no me quiere mucho, y ella en especial. Pero no tiene nada que ver con ella, nosotros hacemos ficción con tintes políticos importantes y tocando temas fuertes y dolorosos para México.

¿Se ha inspirado en alguna primera dama?

Vi películas y documentales sobre primeras damas reales, pero no me inspiré en ninguna porque, en realidad, Emilia Urquiza [su personaje en Ingobernable] es primera dama tres minutos… Ella va sobreviviendo y sorprendiéndose constantemente y yo lo quise hacer con ella.

Siempre interpreta a mujeres muy fuertes. ¿Los personajes desvalidos no van con usted?

Los he hecho también, pero La Reina del Sur fue un éxito tan rotundo que es con lo que la gente se queda. Yo no persigo esos personajes, me llegan. Me apetece hacer todo tipo de papeles y dignificarlos a todos.

¿Qué valor tiene hacer esta serie sobre México en Netflix y poder llegar a tantos lugares?

Es una oportunidad enorme. Que sepan de México es un orgullo. Con todos los defectos y cosas terribles, como la corrupción. La serie muestra a México tal y como es, no como te lo quieren pintar. Sin satanizarlo ni glorificarlo. Con su riqueza, cultura… México es hermoso, pero también tiene una parte marginal. En la serie se unen esos dos Méxicos, porque nosotros no tenemos clase media. Habla de un Gobierno corrupto. Yo creo que todos los Gobiernos son corruptos, pero en México se están pasando de la raya…

La serie se ha rodado en un momento complicado para usted. Por su situación legal, ha tenido que grabar en San Diego (California, EEUU) y han tenido que echar mano de una doble para las escenas que tenían que rodarse en México. ¿Cómo salvaron esos obstáculos?

Ha sido una lucha constante. A pesar de todas las adversidades, logramos hacer una serie en la que el personaje principal es México y la actriz protagonista no está en México… Fue un reto muy duro y para mí fue frustrante no poder ir a mi país ni hacer mi personaje completo.

¿Tampoco puede ir de promoción?

No, nada.

¿Qué ocurriría si viaja ahora a México?

No sé. Dijeron que habían cerrado la investigación pero abrieron otra. No confío. Hasta que mis abogados no me den luz verde, no voy a ir. No tengo ninguna prisa.

¿Cómo han recibido la serie en México?

Creo que, en general, muy bien. El vicepresidente de Netflix me escribió y me dijo que el feedback ha sido buenísimo. Quiero pensar que está funcionando muy bien, pero no solo en México o Latinoamérica, sino en los 190 países donde se puede ver.

¿Por qué cree que Netflix siguió apostando por usted y no cambió de actriz?

Hubiera sido lo más fácil. Tengo que estar agradecida siempre a Netflix porque no me dudaron como persona, ni como actriz. Yo firmé el contrato antes de que sucediera nada. Yo sabía lo que iba a pasar, porque yo hice la travesura… Bueno, sabía lo que había hecho, pero no lo que iba a pasar después. Grabamos a la par de lo que me estaba pasando en mi vida real.

Un día, Netflix me citó y yo creía que me iban a despedir porque todo estaba tan mal en mi vida… Ted Sarandos [director de Contenidos de la plataforma] me abrió los brazos y me dijo que estarían conmigo hasta el final. Y eso fue muy importante, porque yo me sentía sola en el mundo y contra el mundo.

¿Se siente identificada en algo con Emilia Urquiza, su personaje?

No puedo dejar de hacer la analogía, porque hay ciertas emociones y sensaciones que ya sufrió mi cuerpo, que las tenía grabadas y era fácil irme ahí como actriz. Yo también he sido perseguida, acusada por algo que no cometí, atacada, he estado bajo un escrutinio terrible, el mundo contra mí y sintiéndome sola en un país donde no tenía a nadie. Me sentía perseguida y sola y tenía que demostrar mi inocencia, igual que Emilia.

¿Cuál ha sido la escena más difícil de rodar?

La escena del primer capítulo donde hay una pelea es muy dura. Porque yo también he sufrido violencia doméstica y es muy fuerte que en esta época sigamos las mujeres así. En México, como en España, es terrible, es violencia contra las mujeres, de género, y no entiendo que estemos luchando a día de hoy como hace décadas.

Durante el rodaje hubo más cosas. Salieron unas fotos con los hijos de El Chapo, agentes de la DEA aparecieron en el filmación…

¿Se presentaron los agentes en el set?

Me dijeron que había ocho agentes vestidos de civiles. Me puse a temblar imaginando que me podían arrestar allí con todas las cámaras? eso le hubiera encantado al gobierno mexicano, desde luego. Yo no sabía para qué estaban. Lo pasé muy mal.

¿Temió ser arrestada en el rodaje?

Claro, porque yo no sabía a qué venían. Si me iban a interrogar, si me iban a llevar, si iban a parar la producción…

Tiene un proyecto audiovisual sobre El Chapo. ¿Sigue adelante con ello a pesar de que hay otros semejantes en marcha?

Sí, sin duda. Mi proyecto va a ser grande. La que tiene los derechos de la vida de El Chapo soy yo. Va a haber muchos proyectos, incluso Netflix va a distribuir uno. Ridley Scott va a hacer otro con DiCaprio… Yo no voy a dejar de hacer el mío porque lo interesante es que él está vivo y él me dio a mí los derechos. Quiero ir a entrevistarle a la cárcel. Ahora es más fácil para mí, porque está en Nueva York. Igual no iría yo, sino el que escribiese. Necesitamos permisos para eso y hasta que no acabe mi situación legal no quiero enfocarme en otra cosa.

¿Será serie o película?

No sé. Podría ser las dos. Una serie o una película… larga (risas). Porque da para mucho. (Economía.hoy.mx)