Chester Bennington, vocalista de la banda de rock Linkin Park, fallecido ayer a los 41 años en un aparente suicidio, fue la voz poderosa e iracunda con la que se identificó toda una generación, la amante del nu-metal, el estilo que mezclaba rap y metal a comienzos del Siglo XXI.

De acuerdo con el portal TMZ, fue una empleada doméstica quien encontró el cuerpo del cantante poco antes de la nueve de la mañana, hora de California.

Bennington llegó a su casa en Palos Verdes, en Los Ángeles, proveniente de Arizona, el miércoles, por lo que se cree que el suicidio ocurrió entre la noche del miércoles y las primeras horas del jueves.

Chester tenía planeada para ayer jueves una sesión fotográfica con Linkin Park y uno de los integrantes de la banda llegó poco después de que la policía arribara, pues planeaba llevarlo.

El cantante tuvo problemas con las drogas y el alcohol durante años, y confesó haber considerado suicidarse tras sufrir abusos por parte de un adulto cuando era niño.

Su voz tan particular fue una de las más imitadas por músicos contemporáneos, pero ninguno de sus coetáneos logró desenvolverse con la misma comodidad en géneros diversos como el rock alternativo, el grunge e incluso el pop.

“Literalmente, el talento más impresionante que he visto en directo en mi vida. Una bestia vocal”, dijo sobre él la cantante Rihanna en su perfil de Instagram Linkin Park es una de las bandas de rock alternativo estadounidenses más reconocidas de las últimas décadas.

El disco Hybrid Theory, que incluía canciones como In the End o Crawling, se publicó el 24 de octubre de 2000 y vendió más de diez millones de unidades solo en EU.

Tras aquel hito, siguieron Meteora (2003), Minutes to Midnight (2007), A Thousand Suns (2010), Living Things (2012), The Hunting Party (2014) y One More Light, editado este mismo año.

En su última participación con la banda para su séptimo disco One More Light, el cantante imprimió un sello aún más particular, pues compartió a través de la música pate de su vida personal: cantó experiencias que sólo su esposa y amigos más cercanos sabían.

“Lo hice porque sé que hay otras personas por ahí que han pasado por lo mismo que yo, y se siente mejor cuando uno sabe que no está solo”, describió él mismo sobre el material.

La banda de rock, que ha vendido más de 70 millones de discos y ha ganado dos Grammys, se benefició en su momento del auge de la cadena MTV como referencia, “si colocabas un vídeo allí, tenías garantizado que tu música se conociera”, indicó el guitarrista Brad Delson en 2015.

Pero también se coronaron como reyes de Youtube y sus vídeos superaron de largo las 1.000 millones de reproducciones.

Linkin Park, que incorporaba incluso a un DJ en su formación, fue el máximo exponente del llamado nu-metal, una especie de burbuja musical pasajera creada por formaciones como Korn, Slipknot o Limp Bizkit.

Sin embargo, en la mayoría de los casos se quedaron en bandas con delirios de grandeza por la insistencia de las discográficas, que buscaban su propio grupo de éxito relacionado con ese movimiento.

Además de su éxito con Linkin Park, Bennington formó su propio grupo, Dead by Sunrise, en 2005, y trabajó frecuentemente con la banda Stone Temple Pilots, para los que ejerció como cantante entre 2013 y 2015.

Hizo también varias apariciones en el cine, desde pequeñas intervenciones (Crank y Crank: High Voltage) hasta papeles más desarrollados, como en Saw 3D: The Final Chapter.

La última vez que el cantante se presentó junto al grupo en México fue el 23 de junio de 2015 en la Arena Ciudad de México ante miles de seguidores para los que tocaron a lo largo de dos horas temas de su álbum The hunting party. (ElSiglodeTorron.com.mx)