Tamaulipas.- El Puente Nuevo Internacional separa a Brownsville, Texas, de Matamoros, Tamaulipas. Es uno de los 11 puntos de deportación, uno de los más peligrosos.

En esta parte de la frontera, los migrantes son víctimas de robos, extorsiones, secuestros, desapariciones, asesinatos y reclutamiento forzoso del crimen organizado.

“Les dicen a las autoridades de Estados Unidos, si nos van a deportar pero que no sea por Tamaulipas, Matamoros, Reynosa, toda la franja fronteriza es insegura para ellos”, explicó Francisco Gallardo, director de la Casa del Migrante de Matamoros.

Saben de los riesgos, aun así, se los recuerdan al llegar.

“No salgan para nada, saben de antemano la situación, lo que se está viviendo en esta frontera. Perfecto, hay que obedecer”, comentó Licho, un migrante repatriado.

En Tamaulipas los migrantes recién deportados son víctimas del narco y también de autoridades.

“La extorsión policial, sobre todo autoridades locales. Estamos hablando de 30 o 35 por ciento de los migrantes expulsados y, por otra parte, de algunos miembros de los grupos delictivos los quieren involucrar en el tráfico de drogas para el caso de Matamoros, las estimaciones que se tienen van de un 5 a un 10 por ciento”, afirmó el doctor José María Ramos, investigador del Colegio de la Frontera Norte.

Licho es originario de Acapulco, Guerrero. Ha sido deportado dos veces: la primera a Baja California, la segunda a Tamaulipas.

Entró a Estados Unidos sin documentos en 1994. Durante 6 años trabajó en una carpintería. Todo iba bien, hasta que tuvo un accidente de tránsito. Lo detuvieron y pasó dos años en prisión. En 2003 fue deportado.

10 años después regresó. Licho caminó por San Simón, un pueblo de Arizona y fue allí donde lo arrestaron.

La condena la cumplió en prisiones de Arizona, Texas, Colorado, Oklahoma, California, Georgia y Carolina del Sur. A principios de marzo lo llamaron para que firmara su regreso a México.

Entró por Matamoros, Tamaulipas.

Lo entregaron en el Puente Nuevo Internacional y pidió ayuda a la Casa del Migrante.

Casa del Migrante en Matamoros, Tamaulipas

Este albergue, pensado para ayudar a migrantes en tránsito a Estados Unidos, se ha convertido en un refugio para deportados. Aquí lo único que les puede garantizar el sacerdote Francisco Gallardo es comida y una cama.

Lamenta que no reciben apoyo de autoridades federales, estatales ni municipales.

“Nos los llevamos a la casa, pero la verdad nos los llevamos a la buena de Dios, no tenemos una seguridad establecida formalmente”, agregó Francisco Gallardo, director de la Casa del Migrante de Matamoros

En 2013 un comando armado sacó de ese albergue a 15 jóvenes de los que no se volvió a saber nada.

En 2016, 219 mil 932 migrantes mexicanos fueron repatriados, uno de cada cuatro, por Tamaulipas.

Aquí se encuentran tres de los once puntos de deportación de la Frontera Norte: Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

En las tres ciudades hay casas de ayuda para migrantes. En las tres han desaparecido migrantes recién repatriados.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, la entidad ocupa el primer lugar: de los 30 mil 942 casos registrados de 2010 hasta el primero de marzo de 2017, 5 mil 682 ocurrieron en Tamaulipas.

Licho anda con cuidado. No saldrá del albergue hasta que personal de Grupos Beta, del Instituto Nacional de Migración, lo acompañe a recoger el dinero que su familia le enviará para comprar su boleto de autobús.

“Te dicen, nosotros llegamos a tal hora y están presentes. Llegan con su lista, las personas que quieran ir a recoger su dinero, pasen acá al frente. A nadie le debo, jamás voy a subirme a la camioneta de alguien que no conozco”, narró Licho.

“Llegamos a la central de autobuses y hacemos los traslados a la casa del migrante”, refirió José Arnulfo Vargas, coordinador de Grupos Beta Matamoros.

José Arnulfo Vargas es el coordinador de Grupos Beta en Matamoros. Su tarea es vigilar la frontera y ayudar a migrantes en tránsito sin importar su nacionalidad. También acompañan a los recién repatriados para que se sientan seguros.

Migrantes se enfrentan a grandes peligros al cruzar a Estados Unidos

“Desde el punto 01 que es Río Rico hasta lo que es el punto 90 que es la boca del río, se hacen los recorridos, revisando, checando, si hay peligros para los migrantes. El Río Bravo es muy peligroso, con mucha corriente. También hacemos rescates de cuerpos”, refirió Vargas.

Licho quiere regresar cuanto antes a Acapulco. Su historia como migrante indocumentado en Estados Unidos terminó. En sus planes no está volver a cruzar.

“Estoy feliz porque estoy en mi país. Fueron 46 meses difíciles y con los cambios de ese país, qué mejor que estar aquí”, concluyó Licho. (Noticieros.Televisa.com.mx)