Beirut.- Un gas venenoso fue utilizado supuestamente para atacar el último bastión de la oposición siria en los suburbios orientales de Damasco, lo que causó la muerte de al menos 40 civiles, incluidas familias que fueron encontradas en casas y albergues, dijeron activistas de la oposición y socorristas locales ayer.

El ataque contra la ciudad sitiada de Douma ocurrió exactamente un año después de un ataque químico en la localidad de Khan Sheikhoun, en el norte de Siria, dejó decenas de civiles muertos. Debido a ese ataque, Estados Unidos disparó decenas de misiles crucero Tomahawk contra una base aérea siria.

El presidente Donald Trump responsabilizó a las fuerzas gubernamentales sirias de lo que llamó un “irracional ataque químico” y advirtió que “pagarán un alto precio”. No abundó en detalles.

En una serie de tuits, Trump culpó de lo sucedido a Rusia e Irán, los principales aliados del presidente sirio Bashar Assad.

El gobierno sirio rechaza las acusaciones, a las que describió como “fabricaciones”.

Paramédicos y una organización de ayuda dijeron que encontraron cadáveres tirados en los pisos, y algunos con espuma en la boca.

La Defensa Civil Siria, de oposición, dijo que aparentemente las víctimas murieron por asfixia.

‘Fuerte olor a cloro’

No identificaron la substancia usada, pero la organización de socorro Defensa Civil Siria, también conocida como Cascos Blancos, y la Sociedad Médica Sirio Estadounidense dijeron que sobrevivientes tratados en clínicas despedían un fuerte olor a cloro.

Los reportes, que comenzaron a circular el sábado por la noche, no fueron verificados independientemente y el gobierno negó las acusaciones de que usó un arma química en su ataque al pueblo.

Horas después del ataque, el grupo rebelde Ejército del Islam aceptó entregar la ciudad y retirar a sus combatientes hacia el norte de Siria, región bajo control insurgente, según la prensa estatal siria.

El grupo también accedió a entregar a sus prisioneros, una de las principales exigencias del gobierno.

El gobierno aceptó suspender su ofensiva después de tres días de incesantes ataques por aire y tierra.

La agencia noticiosa estatal SANA dijo que el opositor Ejército del Islam aceptó salir de Douma ayer, tres días después del inicio de fuertes cañoneos y bombardeos por las fuerzas del gobierno.

SANA dijo que se enviaron autobuses al pueblo para recoger a prisioneros dejados en libertad por los rebeldes y transportar a combatientes rebeldes a áreas en poder de la oposición en el norte del país.

No se pudo contactar de inmediato al Ejército del Islam para que comentase.

El ataque en Douma fue parte de la reanudación de hostilidades de las fuerzas del gobierno sirio, después de que se rompiera una tregua. El reporte no pudo verificarse de manera independiente.

La Defensa Civil y la Sociedad Médica Sirio-Estadounidense indicaron en un comunicado conjunto que más de 500 personas, en su mayoría mujeres y niños, fueron trasladados a centros médicos luego de presentar dificultad para respirar, espuma en la boca y ardor en los ojos.

El comunicado señala que los pacientes registraron un olor similar al cloro. Algunos de ellos tenían un tono de piel azulado, señal de falta de oxígeno.

Los síntomas son consistentes con exposición química. Una paciente sufrió convulsiones, y tenía pupilas dilatadas, lo que insinúa una exposición a una neurotoxina.

El Observatorio Sirio Por los Derechos Humanos indicó que al menos 80 personas murieron el sábado en Douma, incluyendo alrededor de 40 que fallecieron por asfixia.

Pero el organismo indicó que la sofocación fue como resultado del colapso de refugios en los que había personas.

“Hasta el momento, nadie ha podido averiguar el tipo de toxina que se utilizó”, dijo Mahmoud en un comunicado por video desde Douma.

Señaló que el gobierno también atacó casas, clínicas e instalaciones de emergencia con explosivos convencionales. La mayoría de los servicios médicos y ambulancias de la localidad quedaron fuera de servicio.

Videos publicados por los Cascos Blancos aparentemente mostraban a las víctimas, incluyendo a bebés en pañales, que respiraban por medio de mascarillas de oxígeno en hospitales improvisados.

A través de un comunicado publicado en la agencia noticiosa estatal SANA, el gobierno sirio rechazó rotundamente las acusaciones. Indicó que se trata de “fabricaciones” por parte del grupo rebelde Ejército del Islam, en un “intento fallido” por obstaculizar los avances del gobierno.

“El ejército, que avanza rápidamente y con determinación, no necesita usar ningún tipo de sustancias químicas”, destacó el comunicado.

Las fuerzas del gobierno sirio reanudaron el viernes su ofensiva contra el bastión rebelde de Douma, luego de que una tregua de 10 días colapsara por desacuerdos sobre la evacuación de combatientes de oposición.

La violencia volvió días después de que cientos de combatientes de oposición, en compañía de sus familiares, salieron de Douma rumbo a zonas bajo control rebelde en el norte de Siria. Douma es el último bastión rebelde en Ghouta oriental.

El supuesto ataque con gases en Douma se presenta casi exactamente un año después de que se registrara un ataque químico en la localidad de Khan Sheikhoun, en el norte de Siria, en el que murieron docenas de personas.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, dijo que Washington sigue de cerca los “inquietantes reportes” del supuesto ataque con armas químicas en Douma.

“De confirmarse estos reportes, son horrendos y exigen una respuesta inmediata de la comunidad internacional”, dijo en un comunicado la noche del sábado.

Siria y su aliado, Rusia, rechazaron cualquier participación en el supuesto ataque químico. (Diario.mx)