Barcelona.- Trabajadores en huelga, estudiantes y cientos de miles de personas salieron el martes a las calles de Barcelona y otras localidades de Cataluña para protestar en contra de la violencia policial, incrementando la presión sobre una crisis política sin precedentes en España, mientras que las autoridades centrales sopesan una respuesta a los planes de seguir con la secesión.

Los líderes separatistas de Cataluña han prometido declarar esta semana la independencia de la región nororiental después del polémico referendo del domingo.

El gobierno central declaró que esa votación es ilegal y no tiene validez, sin embargo, el presidente Mariano Rajoy aún no revela cuál será su respuesta al intento independentista, o si pretende incluso suspender la autonomía de la región.

La Policía local informó que unas 700 mil personas participaron en las manifestaciones del martes en Barcelona, y miles más estuvieron presentes en diversas protestas a lo largo de la mañana.

Con los manifestantes aún en las calles, el rey Felipe VI realizó una aparición en televisión y acusó a las autoridades catalanas de incumplir deliberadamente con la ley y socavar la convivencia, y agregó que el Estado español debe garantizar el orden constitucional y el estado de derecho.

“Hoy, la sociedad catalana está fracturada y enfrentada”, dijo Felipe VI, quien describió la crisis política como “momentos muy graves para nuestra vida democrática”.

Funcionarios catalanes dicen que el 90% de los 2.3 millones de personas que votaron el domingo lo hicieron en favor de la independencia. Pero menos de la mitad de los votantes registrados salieron a hacerlo. La votación fue boicoteada por la mayoría de los partidos nacionales, que argumentaron que era ilegal y carecía de las garantías básicas, como transparencia, un censo adecuado o una entidad electoral pública independiente.

Se interpreta que el llamado a la unidad por parte del rey y la responsabilidad que se les achaca a las autoridades catalanas es la base de la próxima respuesta de Rajoy. El mandatario conversó el martes con líderes de oposición nacional, pero no se obtuvo un consenso multipartidista.

Víctor Lavagnini, un periodista deportivo que participó en las protestas en la entrada del cuartel de la policía nacional en el centro de Barcelona dijo que es preocupante que Rajoy no haya hecho mención del diálogo y que el mandatario no mostró sensibilidad alguna con las personas que resultaron heridas.

La huelga general afectó los servicios de autobuses y subterráneo, comercios y escuelas, y los turistas desorientados trataban de hallar cafeterías abiertas para evitar las protestas.

Hubo momentos de tensión cuando un puñado de manifestantes obligaron a algunos negocios a cerrar sus puertas en la turística zona de Las Ramblas, pero en otras partes las manifestaciones fueron bastantes pacíficas.

Varios sindicatos y organizaciones proindependentistas convocaron a paros parciales en apoyo de los líderes catalanes que buscan proseguir con la declaración de independencia. Pero muchos no separatistas también tomaron las calles después de la represión policial del domingo contra la votación.

“La gente tiene rabia, mucha rabia”, dijo Josep Llavina, trabajador autónomo de 53 años y que viajó a la capital catalana desde una localidad cercana para participar en la protesta afuera de la sede de la Policía Nacional en Barcelona.

Esta sede fue el foco central de los manifestantes, que sumaban miles al mediodía y gritaban consignas calificando a la policía española de “fuerza de ocupación”. También pidieron la renuncia del presidente Rajoy. (Diario.mx)