Matamoros, Tamaulipas.- “A orilla del río Bravo hay una linda región, un pueblito que Rigo Tovar llevaba dentro de su corazón…” es su Matamoros querido, del alma, el bello puerto, en el que nació y que sigue rindiéndole tributo al ídolo de las multitudes.

Una estatua, un museo, una avenida y próximamente un bulevar Costero llevan su nombre, evocan su recuerdo, no permiten que “El Sirenito” se vaya de la memoria colectiva que aún lo aclama y le aplaude, como en aquellos bailes masivos.

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Fue un hombre surgido de cuna humilde, que supo aprovechar las oportunidades, pero sobre todo que aplicó esfuerzo, tenacidad y decisión para poder colocarse en uno de los escalones más altos de la industria de la música, del cine pero sobretodo en el ánimo y afecto de su público.

“Matamoros sigue queriéndolo” dice el coordinador del Archivo Histórico de Matamoros, Andrés Cuellar, quien asegura que “es un hombre que está presente en las calles, en los bailes y en las pláticas de los matamorenses”.

La imagen de Rigo Tovar fue y sigue siendo de las más populares “nunca fue de casino, ni aceptado por la gente bonita, Rigo es y seguirá siendo del pueblo, de los bailes, de aquellos que se entregaban con fervor y hoy lo evocan con mucho afecto”.

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Algunos dicen que nació el viernes 29 de marzo de 1946 y otros el mismo día del año 1950, en la Heroica Ciudad de Matamoros, frontera con Brownsville, hijo del tamaulipeco Homobono Tovar Cisneros, y la texana, Sarita García Barron, lo que le dio la aceptación e identidad de ambos lados de la frontera, convirtiéndose en icono de los que se iban y de los que regresaban.

Vivió en la calle Primero de Mayo de la colonia Zona Industrial en Matamoros, Tamaulipas, a unos metros del Río Bravo y de las vías del tren, creciendo junto con sus hermanos Héctor, Ilsa, Silvano, Elda, Edelia, Heraclio, Marco Antonio, Everardo y José Ángel Tovar García.

El próximo lunes 29 de marzo se cumplen doce años de su muerte, ocurrida en la Ciudad de México en el año 2005, donde aseguran perdió la vida en la más completa soledad y miseria, totalmente ciego, víctima de diabetes, infecciones y vitiligo.

Su ritmo es inconfundible

Apenas se da play a uno de sus temas contenido en las actuales y modernas plataformas de música digitales se puede identificar su estilo tan propio, un tanto electrónico y la mayoría guapachoso de este compositor, arreglista y cantante.

Aunque se reconoce a Mike Laure como el pionero de la Cumbia – Rock, Rigo Tovar tiene una mención especial ya que agregó sintetizador además de ser pionero en introducir instrumentos modernos como guitarras eléctricas, bajo eléctrico, efectos de “sampleo”, órganos moog, batería eléctrica, instrumentos acústicos regionales, guitarras españolas y derivados folclóricos junto a cuerdas clásicas variadas.

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De esta manera hizo que aquella música que era básica se convirtiera en moderna, pero más que ello la hizo masiva, accesible a los bailes con miles de personas que coreaban, bailaban y aplaudían a Rigoberto, quien firmaba con un baile peculiar y su conocido salto que superaba el metro de altura.

Tuvo influencia gringa en sus andares como obrero en las fábricas de Brownsville y Houston, Texas, además de gustar de la música de Black Sabbath, Queen, Bee Gees, Elton John y Kiss.

“La parte popular la desarrolló al haberse desempeñado como albañil, redactor de etiquetas, barman, limpiador de letrinas en un campamento de boy scouts retirados, cuidador de camellos en un zoológico e incluso botarga” dijo la cronista Rosaura Davila.
El último día del año 1971, en el Panamerican Night Club, Rigo recibe una invitación para tocar los sábados en un grupo musical llamado “Blue Cornets”, comenzando ahí su ascenso musical.

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Hablaba español, inglés, el italiano, el quechúa y el francés, además de que pese a su estilo popular y grupero su vestimenta era con tendencias rockeras con pantalones de piel y jeans, chamarra de piel, pelo largo, arracadas y sus inseparables Ray-Ban, llegando a conocerse como el Jim Morrison Mexicano.

Su primera presentación pública fue en 1971 llamando la atención del grupo Costa Azul que ofreció algunas presentaciones en el bar “Selva” de Houston. En los años venideros su principal competencia fue Chicoche.

Era un virtuoso al tocar piano, requinto, bajo, acordeón, saxofón, guitarra, timbales, bateria, tumbas y güiro, entre otros instrumentos musicales y tan querido del lado americano que se instituyó el 31 de agosto de 1978 como el “Día de Rigo Tovar” en Houston.

La enfermedad terminal de su madre lo hizo escribir temas melancólicos como “Triste Navidad” que fue un éxito pero también el inicio de su declive.

El testamento

Uno de los temas más conocidos de Rigo es “El Testamento“, donde hace una perfecta repartición de sus afectos a una lista de mujeres, pero para su desgracia eso no lo aplicó en vida.

En el tema dice que a Asunción le deja su corazón, a María toda su alegría, un millón de abrazos para Concepción, a Teresa su tristeza, a Leticia sus caricias y a la cruel Amparo nada por infiel.

Pero en la vida real dejó sus bienes, menguada fortuna y regalías a la deriva lo que en los últimos doce años ha generado que las que se dicen sus ex mujeres y viudas se hayan enfrentado en declaraciones e incluso situaciones legales.

Registros del ídolo ubican como primera pareja a Juana Torres, con quien procrea a Sarita, Verónica y Rigoberto.

Está también Isabel Martínez, la empleada doméstica María Magdalena Ángeles Palacios conocida como “Leonor” y su ex secretaria Elizabeth Ornelas, quienes pelean todas la titularidad de viuda legítima.

Abbey Road y Rigo

La retinitis pigmentosa que padecía había avanzando, por lo que en busca de una cura viajó a Londres, donde estuvo bajo tratamiento a base de piquetes de abejas por lo menos ocho meses.

Su estancia en Inglaterra lo ayudó a perfeccionar el idioma inglés, además de tener la posibilidad de rentar el emblemático estudio de grabación Abbey Road que es conocido por haber sido estudio de The Beatles.

Ahí, junto a los elementos del Costa Azul, Cesar Alejandro Herrera, Efren Solis, Max Salazar y Juan Puebla grabaron el séptimo disco “Dos tardes de mi vida” el cual concluyó en Los Ángeles.

Rigo Tovar no fue cualquier músico, el matamorense llegó a vender más de 30 millones de copias y repletó bailes en todo el país, por lo que se le concedió el nombre de El ídolo de México y El ídolo de las multitudes.

En 1979 rompió un récord de asistencia para un solo artista en un concierto en las márgenes del río Santa Catarina donde reunió a más de 400,000 personas; juntó más gente que el Papa Juan Pablo II, según declaraciones de medios locales de esa época.

Tragedias familiares, como la muerte de su madre y la de su hermano Everardo en el terremoto de 1985, las enfermedades, adicciones y los múltiples problemas maritales llevaron a Rigo al declive artístico, emocional y a la muerte.

Se retiró del ambiente musical en 1996 y una década después cerró el ciclo de vida, un 27 de marzo.

Su recuerdo

Es imposible hacer referencia a Matamoros y no recordar a Rigo Tovar, donde año con año se le llora y se le recuerda como el grande, el hijo pródigo e icono de esta frontera chica.

En esta ciudad fronteriza está el Museo Rigo Tovar, en el Parque Olímpico, donde encuentran desde portadas, discos, vestimentas y una estatua de cera, siendo más visitado incluso que el museo del Fuerte Casa Mata.

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En su honor esta la avenida Rigo Tovar, en la salida a Reynosa donde vivió sus primeros años Rigo, ahí se localiza la estatua del ídolo y reposan una de las tres partes de sus cenizas, las otras dos están en el mar y en casa de su exmujer Isabel Martínez.

Durante el pasado Gobierno municipal de Leticia Salazar se cambió el nombre a la Playa Bagdad pro Costa Azul, según por el nombre de la agrupación del ídolo, pero muchos notaron más intensiones partidistas al ser ella panista.

El próximo viernes 7 de abril se llevará a cabo el nombramiento al bulevar Costero, actualmente en construcción, como Bulevar Rigo Tovar.

Hoy por calles de Matamoros siguen sonando los temas del grande de la cumbia, la balada y el rock, de quien salió de los barrios bajos y alcanzó el mayor encumbramiento que finalmente lo llevó a los más profundos abismos.

“En vida se ama y cuando muere se recuerda con el corazón”, mencionaba el intérprete en su tema “Amor Sincero“, dejando en claro que el ídolo de las multitudes, el tamaulipeco ilustre, se ganó a pulso el recuerdo y el mote de “Rigo es Amor“. (ElHeraldodeChihuahua.com.mx)