Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Para María Isabel García Rojas, quedarse a vivir en Nuevo Laredo, desde hace 10 años, ha sido una buena decisión luego de cuatro intentos para cruzar a Estados Unidos y ser deportada.

Asegura que lleva una vida tranquila, pues es originaria de Ciudad Juárez, lugar que considera peligroso para ella, solo por el hecho de ser mujer.

Así como ella, miles de migrantes mexicanos e incluso extranjeros, han optado por Nuevo Laredo como un lugar para vivir luego del sueño americano fallido.

De acuerdo a la socióloga Blanca Vázquez, actualmente esta frontera presenta cuatro problemáticas de migración y que al no conseguir su objetivo de cruzar a EU de manera ilegal o con asilo político, pensarán en quedarse a vivir en esta ciudad:

Los mexicanos que llegan a Nuevo Laredo del sur con interés de cruzar legal o ilegalmente a EUA.

Los mexicanos que llegan a Nuevo Laredo del norte y que fueron devueltos/deportados por autoridades migratorias de EUA a través de esta ciudad.

Los extranjeros que llegan a Nuevo Laredo con autorización del gobierno mexicano para cruzar o transitar México por cierto número de días, para luego solicitar ingreso (en sus variadas posibilidades: asilo político, visa humanitaria, refugio, etc.)

Los extranjeros que llegan a Nuevo Laredo sin autorización del gobierno mexicano, quienes transitan por el país con intención de ingresar de forma irregular a EUA

“Con base en datos de la EMIF-Norte (Flujos migratorios a la Frontera Norte) es posible decir que los últimos años se han reducido los tiempos de estancia de la migración en tránsito hacia EUA en las ciudades fronterizas mexicanas (todas agregadas) y ha aumentado la proporción de personas que declara -luego de ser deportado- que regresará a su casa después de llegar a ciudades mexicanas. A partir del año 2011 se observó que las personas devueltas o deportadas declaran que no intentarán cruzar a EU los próximos días”, declaró.

Se estima que en los últimos años, solo uno de cada 10 migrantes o deportados decide quedarse a vivir en esta ciudad al ser deportado o no poder cruzar ilegalmente a EU, de acuerdo al Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM).

María Isabel intentó cruzar a EU cuatro veces. La última fue encarcelada por un año, tiempo en el que decidió ya no volver a EU a pesar de que sus tres hijos se quedaron en Denver, Colorado.

Los extraña, pero sabe que de ser detenida de nueva cuenta, puede caer en la cárcel otra vez y por más tiempo.

“Ya decidí quedarme aquí, no me pueden arreglar, ya estoy grande, no puedo cruzar ilegal otra vez, no quiero ir a la cárcel otra vez, mejor estoy aquí, estoy bien, me gusta aquí, trabajo, vivo tranquila”, dijo.

Esta mujer de 49 años asegura que ya no se moverá de Nuevo Laredo pues ya hizo su vida en esta ciudad a la que, cada año, sus hijos llegan para visitarla y pasar tiempo en familia.

De acuerdo a la especialista en temas migratorios, el impacto de que algunas personas decidan quedarse en la ciudad es imperceptible en términos agregados, esas personas se suman a las miles de otras que son inmigrantes recientes (menos de cinco años de residencia) o de décadas haciendo vida en la ciudad. Ellos trabajan, forman familia y aportan social, económica y culturalmente a moldear los rasgos de esta comunidad fronteriza.

Respecto a los extranjeros con autorización que llegan a la ciudad con el interés de gestionar una solicitud migratoria ante el gobierno de los EUA, los registros del INM muestran que 3.5 millones de extranjeros no residentes en México ingresan como visitantes sin permiso para trabajar (realizar actividad remunerada por lo que ingresar al país para múltiples propósitos. Por su parte, aunque el numero de solicitudes de refugio en México, por parte de migrantes centroamericanos, ha aumentado los últimos años, esas solicitudes durante 2017 no rebasaron las nueve mil (8,730) de las menos de 15 mil solicitudes que recibió en gobierno mexicano de extranjeros de todas parte del mundo.

“En ese sentido, no podemos decir que todas las personas de origen extranjero que ingresaron a México con un propósito distinto a turismo, negocios, refugio, etcétera, terminan por quedarse. En años anteriores hemos visto que el Gobierno mexicano otorga a ciertos grupos de migrantes provenientes de países como Cuba, Haití, etcétera, permisos de tránsito para llegar hasta la frontera norte. Estos grupos han elegido o eligen puntos de cruce para ingresar a EUA, tal como Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa o Nuevo Laredo, pero ello tampoco significa que necesariamente se quedarán.

En el caso de Tijuana y Nuevo Laredo durante finales de 2016 y principio de 2017 se presentó una oleada de migrantes de origen haitiano y cubano quienes pretendían solicitar ingreso al país vecino, algunos de ellos terminaron por quedarse a vivir en las ciudades pero no fue una cifra significativa.

Durante el año 2017 el INM emitió solo 59,388 tarjetas de residente temporal para extranjeros en todo el país, donde seguramente están considerados esos grupos de migrantes, y los datos oficiales dicen que menos de 3% de residentes en México son de origen extranjero, 4.5% en el caso de Nuevo Laredo, según la Encuesta Intercensal de 2015 (Inegi).

Personalmente yo no creo que los migrantes extranjeros autorizados para su tránsito por México decidan quedarse en su mayoría. Creo que el impacto de ver a estas personas sentadas por días en los puentes internacionales esperando ser recibidas por una autoridad migratoria de los EUA nos hace percibir que terminan por quedarse en la ciudad, cuando no sucede en realidad. Es el caso hoy día de las personas provenientes de Kenya haciendo fila en el puente internacional”, explicó.

En cuanto al tema sobre los migrantes extranjeros no autorizados para transitar por México, hacia la frontera norte, con interés de cruzar de forma irregular a EUA, señaló que estos grupos emplean ciertas rutas en particular y se sabe que usan la frontera Noreste -Reynosa- de México. Dijo que por la naturaleza no autorizada del flujo es complicado estimar cuantas personas vienen, cuantos logran ingresar a EUA y cuantos terminan por quedarse en la ciudad, pero una forma de aproximarse es a través de los eventos de extranjeros que son presentados ante la autoridad migratoria mexicana para ser devueltos a sus países de origen. “En este grupo de migrantes una proporción muy importante son personas provenientes de Guatemala, El Salvador y Honduras; y los registros muestran que la gran mayoría son detenidos en las entidades del sur, a miles de kilómetros antes de llegar a la frontera norte. El Tamaulipas sólo de retiene al 10.8% de los extranjeros en esa condición, y del total que es retenido en la entidad solo 11.4% se registra en Nuevo Laredo (1.2% del total nacional).

Si tomamos como indicador de aproximación el número de extranjeros devueltos/deportados a su país como un estimador del las personas que vienen a esta ciudad podría decirse que no representan una cantidad significativa”, añadió.

Ante estos temas, la socióloga concluyó que no hay un efecto significativo para la ciudad por la permanencia de personas migrantes en tránsito que decidan quedarse. No ahora en las actuales circunstancias. Las muestras o expresiones de preocupación ante la posibilidad de que los migrantes en tránsito -mexicanos o extranjeros- se queden finalmente en la ciudad y ello atente contra las posibilidades y/o opciones laborales de los locales; o ponga en riesgo la tranquilidad y seguridad de la comunidad; incluso pensar que ponga en riesgo la identidad sociocultural de los fronterizos refleja una falta de comprensión del fenómeno migratorio en sus características actuales.

“Refleja también una falta de visión en retrospectiva que permita notar las aportaciones importantes que en el pasado la inmigración ha traído a esta comunidad y el proceso de conformación socio-cultural de la ciudad. Es necesario estar abierto al análisis objetivo de los diferentes componentes de la problemática migratoria, basar nuestros juicios en datos concretos y no en nuestras percepciones sobre el fenómeno”, concluyó. (ElManana.com.mx)