Reynosa, Tamaulipas.- Alrededor de 12 mil adolescentes y jóvenes de Tamaulipas, entre los 12 y 19 años de edad, se convierten cada año en madres, quienes en la mayoría de las ocasiones abandonan sus estudios para dedicarse a cuidar a sus hijos.

En Tamaulipas, los sectores de salud y educativo redoblan los programas encaminados a evitar que la estadística de jóvenes y adolescentes que se convierten en madres de familia aumente, hecho que propicia una serie de complicaciones en las involucradas.

En Reynosa, el municipio con mayor población en la entidad, las estadísticas indican que alrededor del 30% de los embarazos que se registran mensualmente en esta ciudad fronteriza son jóvenes adolescentes menores a los 19 años.

El director del Hospital Materno Infantil (HMI), Gabriel Rosado Triay, refirió que en esta ciudad fronteriza atienden un promedio de cuatro mil nacimientos anuales, de los cuales, el 30% corresponden a jóvenes que oscilan entre los 14 y 19 años de edad, aunque el grueso de estos embarazos se registra entre los 14 y 16 años.

El galeno refirió a Notimex que aunque hay programas de orientación sexual en la educación secundaria, continúa siendo elevada la cifra de embarazos en menores de edad, ya que incluso se han registrado en niñas de 12 años.

Señaló que durante la adolescencia el cuerpo de las jóvenes aún sigue en formación y crecimiento, pues no ha llegado a su maduración total, situación que en ocasiones puede poner en riesgo tanto a la madre como al bebé.

Resaltó que el Sector Salud coordina acciones y programas educativos y de orientación con la Secretaría de Educación, a fin de mandar el mensaje de prevención de embarazo a los estudiantes de educación secundaria y ahora se incluye el sexto grado de primaria.

“Es en la escuela secundaria cuando se les da a los jóvenes el mensaje de prevención de embarazos, pero creo que estamos llegando muy tarde y estamos viendo la posibilidad de adelantar esta información desde quinto año de primaria, como medida preventiva antes de que las jóvenes empiecen a tener actividad sexual”, advirtió.

El galeno señaló que la prevención del embarazo en adolescentes es un reto no sólo para el Sector Salud, sino de educación y para los padres de familia, ya que se convierte en un problema de salud pública.

Exhortó a los padres de familia o tutores a que platiquen sobre sexualidad con sus hijos, tanto varones como mujeres, que no exista pena al hablar de esos temas “porque de lo contrario sólo vemos el aumento de adolescentes embarazadas”.

Indicó que en la mayoría de los casos tienen que abandonar sus estudios además de que no están preparadas ni física ni emocionalmente para ser madres.

Refirió que el Sector Salud se enfrenta a la resistencia familiar, cuando las jóvenes dan a luz, pues se les invita a que empiecen a utilizar algún método anticonceptivo a fin de que ya no vuelvan a quedar embarazadas y son los familiares los que se niegan.

“Existen muchos mitos, principalmente por parte de las madres y las abuelas, quienes al exhortarles a que se les dé un método anticonceptivo se niegan argumentando que les pueden producir cáncer, dejarlas estériles o incluso que es pecado”, dijo.

Rosado Triay indicó que ese tipo de pensamientos sólo propicia a que las jóvenes a corta edad tengan hasta tres embarazos y lejos de poder reducir este tipo de problemas de salud, aumentan.

Explicó que el programa que se aplica a las jóvenes adolescentes se denomina “Anticoncepción por evento obstétrico en las adolescentes”, cuya finalidad es evitar otro embarazo a corta edad.

El director del Hospital Materno Infantil mencionó que llevan a cabo diversos programas encaminados a reducir la incidencia de adolescentes embarazadas luego de que esta situación desencadena problemas de salud, sociales, económicos y educativos entre otros.

Agregó que el hecho de que a temprana edad empiecen a tener relaciones sexuales, también desencadena algunas enfermedades de transmisión sexual así como sobrepeso y obesidad, principalmente después del embarazo.

Destacó que las cifras de embarazos en adolescentes son generales en Tamaulipas, pues de acuerdo a las estadísticas se desprende que por cada 10 jóvenes que fluctúan entre los 14 y 19 años, tres presentan embarazos no deseados.

Gabriel Rosado Triay expresó que, para disminuir esta estadística, se requiere de un trabajo conjunto pues, aunque el Sector Salud lleva a cabo programas de información y orientación a este sector poblacional, falta la participación de escuelas, padres de familia y organizaciones civiles.

Explicó la importancia de trabajar con padres de familia, a fin de darles las herramientas necesarias para atender las dudas y orientación de sus hijos adolescentes y menores de edad.

Se pronunció a favor de impartir tanto en la escuela como en el hogar una educación “sin miedos, ni temores, ni tabúes”, a fin de poder alertar a los jóvenes sobre los daños y perjuicios que conllevan los excesos y la actividad de una vida sexual a temprana edad.

Judit Hernández, de 19 años de edad, se convirtió en madre hace un año, cuando iniciaba el primer semestre de la carrera de psicología, misma que tuvo que abandonar pues el tener una hija no estaba en sus planes.

La joven admitió que aunque nunca pensó quedar embarazada a tan corta edad, decidió tener a su hija con o sin el apoyo de sus padres y de su pareja.

Recordó que antes de saber que estaba embarazada empezó a tener algunos síntomas como dolor de cabeza, vómito y agotamiento por lo que su madre decidió llevarla al hospital y tras hacerle varias preguntas y estudios médicos, le notificaron que sería madre.

La joven universitaria expuso que su primera reacción fue negarlo al ser cuestionada por su madre e incluso le dijo que habían abusado sexualmente de ella, mentira que duró poco tiempo al ver que su madre estaba decidida a interponer una demanda.

Judit ahora, además de continuar sus estudios universitarios, gracias al apoyo de sus padres, divide su tiempo entre la escuela y su hija de apenas un año, responsabilidad que comparte con su ahora esposo Eduardo Segovia, de 20 años de edad y quien también continúa su carrera de abogado.

Sin embargo, no todas las historias de jóvenes adolescentes terminan como la de Judit, casadas y con el apoyo económico, moral, emocional y social de sus padres.

De acuerdo con cifras nacionales, anualmente se registra un promedio de 475 mil nacimientos de madres adolescentes, situación que reduce el acceso a la educación, impacta en la salud y en ocasiones limita los derechos de los adolescentes.

El Sector Salud confirmó que en Tamaulipas hay aproximadamente 12 mil embarazos en menores cada año, cuyas edades oscilan entre los 12 y 19 años, cifra que se contempla reducir hasta en un 50% en los próximos años, a través de la implementación de la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes. (Informador.com.mx)