Tamaulipas.- La orden emitida por la Suprema Corte de Estados Unidos sobre la política migratoria, se convierte para las regiones fronterizas con México, en la cual se incluye Tamaulipas, en un problema con implicación directa en la seguridad social, salud y entorno económico, señaló el sector comercial en esta entidad.

Christiaan Edoardo Pérez Cosío; asesor legal de la Federación de Cámaras de Comercio (Fecanaco) y secretario Técnico del organismo, mencionó que la capacidad que tiene el país en esta región para recibir y atender habitantes de otros países que esperan su ingreso o fueron rechazados por la Unión Americana, está prácticamente llena.

Por esa razón, solicitó al gobierno federal no servir como “patio trasero” de los deportados, como tampoco volver aplicar el programa “Permanece en México”, a poner en predicamento el ambiente social en ciudades como Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo.

“La medida que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México mientras se procesa su petición en los tribunales estadounidenses; tendrá una implicación directa en la seguridad, paz social, salud y entorno económico de las fronteras, por lo que el gobierno mexicano debe ser enérgico y buscar otras medidas, antes de aceptar volver a ser patio de espera para deportados”, apuntó.

Regreso del programa

En días pasados, la corte norteamericana autorizó a la administración de Joe Biden iniciar pláticas diplomáticas con su vecino al sur para restaurar la antigua política migratoria del ex presidente Donald Trump, conocida como “Permanece en México”. Tras las voces de diversos actores, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha señalado que no están obligados a acatar la como tal.

“Volver a implementarlo reventará el entorno social de las ciudades fronterizas que ya están a rebasadas de deportados desentendidos que no tienen vivienda, servicios de salud, empleo y que se han convertido en ciudadanos de nadie; generando problemas sanitarios, de seguridad y sanitarios”, agregó Pérez Cosío.

Aseguró que inclusive ya hay comunidades de habitantes haitianos, africanos y centroamericanos que se han establecido en la frontera al ser rechazados; por lo cual se debe ser muy cuidadosos de permitir una nueva oleada de personas asentadas en áreas aledañas a los puentes internacionales, en campos que asemejan refugiados esperando un proceso migratorio que puede tardar años. (www.msn.com)