El Vaticano.- El Papa Francisco recibió un regalo de parte de la casa Lamborghini. Se trata de un auto inspirado en los colores de la bandera del Vaticano, pues es blanco con franjas doradas; además es una edición especial del modelo Huracán.

La máquina fue entregada por representantes de la empresa al Santo Padre frente a la residencia del pontífice, la Casa Santa Marta; esto sucedió antes de que el Papa comenzara su audiencia de los miércoles.
El Papa Francisco bendijo el auto y firmó el capo del mismo, también decidió que el deportivo será subastado. La casa subastadora Sotheby’s será quien se encargue de organizar el evento.

El dinero que se logre recabar será destinado a varias causas. Una de ellas es la reconstrucción de la Plaza de Ninive, en Irak. El apoyo se enviará por medio de la fundación Ayuda a la iglesia necesitada, la cual busca regresar a Irak a las comunidades cristianas que han sido desplazadas.

Otra parte del dinero que se obtenga se destinará a la fundación Papa Juan XXIII, dedicada a ayudar a víctimas de trata y prostitución y que actualmente trabaja en una construcción que llevará el nombre del Papa Francisco.

Lo restante será donado a dos organizaciones italianas que trabajan en África. Una de ellas es la Gicam que se dedica a la cirugía de la mano. Mientras que la otra es Amigos de África, la cual trabaja en proyectos relacionados principalmente con mujeres y niños.

El precio mínimo del Huracan, que llegó al mercado en 2014, suele rondar los 183 mil euros. La edición especial fabricada para la labor benéfica papal podría alcanzar una cifra mucho más alta en la subasta.

REZAR NO ES ‘HABLAR COMO PAPAGAYOS’

El Papa Francisco indicó a los fieles que rezar es hablar con Dios y no repetir como “papagayos”, durante su catequesis en la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro.

Francisco abordó ayer el tema iniciado el pasado miércoles de la celebración eucarística y aseguró que no “se entiende la misa si no se entiende la oración que es “el encuentro con Dios”.

Dijo que lo primero es “aprender a decir Padre” y sobre todo saber encontrar “momentos de silencio” a lo que añadió que en misa “no se habla con quien se siente al lado” También explicó que para rezar bien se necesita “esa capacidad de asombro, de dejarse sorprender, como la tienen los más pequeños, para reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas”.

“El encuentro con el Señor es siempre un encuentro vivo, no es como ir al museo. Vamos a misa no al museo”, aseveró.

Para el Papa “la misa es oración, es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime y al mismo tiempo la más concreta. (ElSigloDeTorreon.com.mx)