Estados Unidos.- Venezuela está colapsando y su pueblo está muriendo de hambre, afirmó este lunes el presidente estadunidense, Donald Trump, en una cena con sus pares Juan Manuel Santos, de Colombia; Michel Temer, de Brasil, y Juan Carlos Verla, panameño, al término de una jornada en la que hizo su debut en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde lanzó además una ofensiva para reformar al organismo internacional que inicia esta semana su Asamblea General con los debates centrados en Corea del Norte, Irán y Myanmar, de donde han huido en estas semanas más de 400 mil musulmanes de la minoría rohinya.

Trump y el vicepresidente Mike Pence llegaron por la noche a un hotel de Manhattan, donde cenaron con los gobernantes mencionados y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, para analizar la situación en Venezuela. El jefe de la Casa Blanca sostuvo que el presidente Nicolás Maduro ha desafiado a su propio país y es culpable de un gobierno desastroso, lo cual puede requerir nuevas sanciones contra Caracas.

Horas antes, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, aseguró que Trump no tiene nada que decir sobre su país. De Venezuela hablamos los venezolanos exclusivamente, manifestó el diplomático, cuestionando la reunión del magnate con el trío de mandatarios sudamericanos.

Que se reúnan a hablar sobre sus relaciones bilaterales, sobre los muros que quiere construir en el mundo, sobre las guerras que quiere desatar, insistió el jefe de la diplomacia venezolana.

Trump volvió a criticar a a la ONU, organismo agobiado por la burocracia y la mala administración, según el el mandatario, quien también exigió reformas audaces para que se fortalezca y sea más efectiva para el logro de la paz.

El mandatario estadunidense solicitó al organismo, integrado por 193 países, que reduzca sus costos de operatividad para así definir mejor su papel. En años recientes, las Naciones Unidas no han alcanzado su potencial pleno debido a la burocracia y la mala administración. No estamos obteniendo resultados que se correspondan con esa inversión.

Aunque Trump criticó a la ONU desde su campaña presidencial, recientemente elogió un par de votaciones unánimes del Consejo de Seguridad en favor de intensificar las sanciones económicas contra Corea del Norte, a las que se sumó el líder chino, Xi Jinping, en respuesta a las pruebas de misiles y el desarrollo del programa nuclear de Pyiongyang.

El mandatario estadunidense también se reunió con el premier israelí, Benjamin Netanyahu. Tras el encuentro, Trump aseguró que un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes es posible y que Washington hará lo que esté a su alcance para lograrlo.

El premier israelí afirmó que quería hablar, además, sobre la oportunidad de paz entre su país y el mundo árabe; dijo que discutiría con Trump el terrible acuerdo nuclear con Irán que Tel Aviv deplora y que el gobierno estadunidense parece cada vez más dispuesto a derribar, pese al rechazo de Francia.

La intervención más importante de Trump será este martes, cuando pronunciará su primer discurso ante unos 130 líderes mundiales en la apertura de la Asamblea General anual. (Jornada.unam.mx)