El pasado 24 de octubre, en Venga la alegría, Fer del Solar, de 46 años, agradeció a todos por el apoyo y anunció que se retiraría del matutino por un tiempo, pues no se sentía bien y tenía un mal en el hígado que debía tratarse. De inmediato hablamos con él, y tranquilo nos explicó a detalle por lo que ha estado pasando estos días:

-Fernando, ¿cómo te sientes?, ¿qué pasó?

“Me siento y estoy bien. Nada tiene que ver con la complicación de hace unos años (refiriéndose al cáncer), pero sí con los efectos secundarios; ¿a qué me refiero?, a que después de tantas quimios y tantos químicos que me dieron, nos dimos cuenta de que traigo el hígado con metales pesados”.

-¿Cómo te diste cuenta?

“Es que ahora que estuve con mucha carga de trabajo con un programa de cinco horas, y todas las cosas que hacía después de éste, nos dimos cuenta de que el sistema inmunológico bajó y el hígado no estaba procesando los alimentos y tampoco jalaba los nutrientes”.

-¿Y qué es lo que tienes?, ¿cómo se llama?

“No tiene un nombre en particular, sólo que a través de los análisis y el ultrasonido en el hígado que me hicieron, se dieron cuenta de que éste estaba intoxicado; entonces lo que estamos haciendo es una desintoxicación del hígado. No es una enfermedad como tal”.

-¿Es grave?

“No es nada grave, pero me dijeron que necesitaba bajar el ritmo de trabajo, comer a mis horas con dieta estricta, y un tratamiento para que mi hígado se desintoxique”.

-¿Desde hace cuánto te has sentido mal?

“Llevaba como tres o cuatro semanas que empecé a bajar mucho de peso, perdí como siete kilos más o menos, y me di cuenta por la ropa, porque me quedaba un poco grande. Reconozco que al principio no me preocupé tanto por la pérdida de peso porque hacía una dieta cetogénica y me estaba ayudando a estar bien”.

¡Fernando del Solar ya se fue a vivir con su novia!

-¿Puedes hacer ejercicio?

“Me dijeron que podía caminar; el tema es que como no estoy teniendo energía porque el hígado no absorbe los nutrientes, entonces tampoco me puedo pasar cinco horas en el gimnasio”.

-¿Tomas también medicamentos?

“Sí, me dieron tantos que ni me sé los nombres, pero son vitaminas, y hay muchas cosas para desintoxicarme. También debo tomar mucha agua, sobre todo agua mineral para que a través del líquido, el hígado pueda limpiarse mejor”.

-Al ver que tu cuerpo no estaba reaccionando, ¿cómo actuaste?

“Al principio lo negué. Te soy honesto, pensé que era parte de la dieta que te comento. Cuando pasaron varios días y vi que algo estaba pasando, no lo voy a negar, me asusté muchísimo, y ese mismo miedo también hizo en mí un efecto y comencé a bajar de peso. Empiezas a querer correr, a negarlo, a decir que no puede ser. Perdí el apetito por miedo, pero también llegó un momento en el que tenía que tomar el toro por los cuernos y hacer las cosas para ver qué estaba pasando”.

¿Tuviste miedo a no contarla esta vez?

“¡Claro!; decía: ‘¿Otra vez será…?’; me invadieron todos los miedos y demonios que en aquellos tiempos tenía; era como: ¿Por qué después de estar bien en todos los aspectos, llega un golpe así? Por eso me tardé dos semanas en hacerme los estudios, porque la verdad no quería que me dijeran: ‘Regresó lo malo’; pero bendito Dios no fue eso, ¡estoy limpio!, ¡el resultado fue fantástico!”

-Cuando te despediste de Venga la alegría, mencionaste que a veces no entiendes los caminos de El jefe (Dios)…

“El jefe y yo nos llevamos increíble, después de lo que pasé estamos en paz y armonía; sólo es difícil entender sus planes, lo que me manda, pero hay que seguir”.

-Nos reafirmas que eres un guerrero…

“Gracias, y se los agradezco. Confieso que hay veces que tengo ganas de decirle: ‘¿Hasta cuándo?, ¡ya que pare todo esto!’, pero creo que a eso vengo, a aprender, a compartir y tomar las cosas como son”, concluyó. (TVNotas.com)